| Resumo: | "(...) Cuando la sexualidad humana no se distingue adecuadamente de la animal: pierde su dignidad, su belleza y encanto, se envilece, se deshumaniza. No es fácil comprender y vivir la doctrina de la iglesia sobre el matrimonio y la familia si no se parte de una base antropológica que revele el exacto significado del cuerpo y de la sexualidad humana. Precisar dicha base es lo que pretende este trabajo, usando el rico y original magisterio del Papa Juan Pablo II. En su enseñanza se rescata el cuerpo del hombre de su forzado confinamiento en el mundo puramente material, biológico e instintivo, reconociéndole su carácter plenamente personal. La sexualidad alcanza entonces su pleno sentido y su máxima dignidad. Se convierte en lugar de manifestación de la persona, de encuentro y de comunión interpersonal, don precioso en la entrega amorosa y generadora de los esposos, y don igualmente en la renuncia a su ejercicio en el celibato."
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