| Samenvatting: | "Las imágenes decapitadas, los templos incendiados, los sacerdotes asesinados litúrgicamente...Los disturbios anticlericales significaron el despliegue de una energía extraordinaria que se ensañaba con los lugares, los símbolos y los oficiantes del culto católico, que se articulaba con los avatares de la lucha por el Estado, pero que desacataba o dislocaba muchas veces su lógica. Agitándose por entre los puntos y espacios de la coherencia política -pero desbaratándolos con frecuencia-, la violencia de las masas iconoclastas atraviesa la historia contemporánea de España y se adentra de pleno en su siglo XX..."
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