| Summary: | Al pensar en arquitectura es costumbre hacerlo en referencia a grandes obras: museos, rascacielos, edificios institucionales o religiosos. Sin embargo, los edificios que suelen ocupar la mayor parte del tiempo y trabajo de los arquitectos son, en su mayoría, residenciales. Este desdoblamiento existe desde el mismo origen de la arquitectura: los monumentos funerarios, los templos, los palacios... frente a la edificación popular, generalmente autoconstruida. En efecto, en unos casos se trata de una arquitectura perteneciente a las clases dirigentes o la sociedad civil y necesitada de una función representativa y, en los otros, se resuelve el problema práctico del cobijo o trabajo diario. Los libros de historia de la arquitectura reflejan el interés por la "gran arquitectura" y siguen la pista a los grandes imperios: Egipto, AAesopotamia, Grecia y Roma que continúan en la Edad Media, más tarde en el Renacimiento, el Barroco y las épocas posteriores en las que a finales del siglo XIX se producen una serie de revoluciones sociales y tecnológicas que derivan en un cambio esencial en la arquitectura. Desde entonces, la vivienda entra a formar parte del interés de la sociedad como resultado arquitectónico.
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