| Summary: | Hace miles de años, en el neolítico, la revolución agrícola introdujo trascendentales cambios en la organización de la vida humana colectiva. Uno de ellos fue la sedentarización que, de manera incipiente, mediante las aldeas originó el proceso de urbanización, que fue intensificado con la revolución industrial hace cerca de trescientos años. En nuestros días, porcentualmente, la población urbana de nuestro planeta supera a la rural (igual ocurre con nuestro país). La ciudad, en el sentido amplio del término, ha generado problemas de diversa índole, lo que ha incentivado estudios que están fuertemente vinculados a los avances científicos y tecnológicos que se producen con un ritmo cada vez más acelerado. Cuenca es una ciudad considerada intermedia con una problemática que supera a la de las aldeas y no llega a la de las megalópolis. La intensa concentración de habitantes en un reducido espacio genera múltiples problemas como las características y condiciones que deben tener las viviendas, el acceso a servicios básicos y la movilidad mediantes vías adecuadas a estas condiciones. Además de la problemática arquitectónica centrada en las edificaciones, propia de la arquitectura, es igual y, según el enfoque, más importante el urbanismo que tiene que ver con las áreas públicas de las que no son propietarios los dueños de edificios, sino la colectividad global que requiere una administración pública en la que tenga prioridad el bienestar colectivo.
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