| Crynodeb: | Educación e integración están llamadas a establecer un sólido vínculo, de manera que los acuerdos que hemos suscrito distintos países hermanos trasciendan la dimensión económica, de la expansión del comercio multilateral o de los acuerdos de complementación económica. Indudablemente nuestro desafío es constituir también una asociación que involucre con idéntica fuerza el campo cultural y el educativo, a fin de tornar la dimensión humana, en la experiencia más sólida e íntima de nuestra unión. Bajo este imperativo, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), nuestros fundamentales escenarios integracionistas, deberán expresar también corrientes de acción y pensamiento, que en el marco de una cultura de paz y el reconocimiento de una historia mutua, alimenten la integración humana y los vínculos de cooperación, con el propósito de profundizar el conocimiento y fortalecer la hermandad entre nuestros pueblos. Esta perspectiva debe constituir un norte en las políticas educativas y las reformas que estamos emprendiendo en este sector, las que, como signo de los tiempos, dejarán de circunscribirse únicamente a los espacios nacionales y empezarán a abarcar ámbitos regionales. En ese contexto, nuestros estudiantes y futuros profesionales, deben ser formados para vivir en la integración, gracias a las ventajas y desafíos que nos trae la sociedad del conocimiento, con nuevas tecnologías de información.
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