Resumo: | Durante la infancia, las estructuras psicológicas y fisiológicas van adaptándose para que el individuo pueda adaptarse a las interacciones con el medio y los retos a los que se enfrenta. La atención, la planificación y la flexibilidad cognitiva son algunas de las
funciones ejecutivas más estudiadas en los últimos años, cuya función primordial es la de controlar el comportamiento, el pensamiento y la afectividad. El objetivo principal de este trabajo es revisar la utilidad del juego con respecto al desarrollo cognitivo y de las funciones ejecutivas en niños y niñas de 0 a 6 años. Otro objetivo es destacar la funcionalidad del juego como herramienta y/o estrategia para realizar intervenciones, investigaciones y evaluaciones, obteniendo así informaciones de esta etapa. Para ello, se ha realizado una revisión sistemática que consta de 10 artículos sobre investigaciones que emplean el juego como eje de acción prioritario para observar aspectos cognitivos con participantes infantiles. Los resultados reflejan que el juego es una herramienta que
promueve capacidades y habilidades cognitivas, gracias a todas las acciones que requiere y los procesos que pone en acción. Además, el juego cuenta con una gran capacidad para poner en práctica conocimientos y generar otros nuevos, siempre y cuando se ajusten a las capacidades, necesidades e intereses de los niños y niñas. El juego contribuye al desarrollo cognitivo y de las funciones ejecutivas, pero para que los juegos sean fructíferos, han de ser un reto, no una misión imposible. Simultáneamente, se evidencia la utilidad del juego para aprovechar el potencial del juego como herramienta de intervención o evaluación. Esta revisión pone en valor la función del juego como herramienta natural e indispensable del ser humano para aprender, relacionarse y contribuir al desarrollo integral de las personas, especialmente durante la infancia.
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